Recuerda Que La Rosa



Una rosa he de buscar para vos.
Bajaré a El Jardín de La Niebla
Y surcaré sus tierras, palideceré su bruma,
Encontraré mi alma, encontraré tu ánima.

El paisaje es tan desolador como mi soledad,
Apenas consigo pensar que aquí yazca una flor.
El territorio que alcanzo divisar tras mis ojos,
No concuerda con el que mi piel siente…

Sólo arena, la cálida arena del infierno me rodea,
Mas mi alma siente un frío inaudito, como en Siberia.
Vago sin andar, camino sin avanzar,
Miro sin mirar, y allá está ella: Mi Rosa, Tu Rosa.


Rosa Negra frágil y quebrada cual cristal puro,
En mis manos pude reunir sus trozos,
En mis dedos, clavarme sus espinas envenenadas.

Derramar mi sangre sobre los pétalos quemados de frío,
Mis lágrimas sobre las heridas de las espinas,
Y mi vida en esa rosa negra, ya tornada, color fuego.

Mi cuerpo morará en este triste frío Jardín de La Niebla,
Mas mi alma, presta y rauda, otorgará la rosa de mi muerte
A tu cuerpo, para que vos, me recordéis.



Keep all the roses, I’m not dead
I left a thorn under your bed
I’m never gone

Junto a Tí, Juto a Mí



Tantas veces supliqué a los cielos
Tener la segunda oportunidad de tu amor
Y ahora, me la obsequian, pero, no sé qué hacer.
Te siento tan cerca que me hasta me haces daño.

Nada puedo hacer por retenerte a mi lado,
Sé que depende mí, mas, mi condición es de cobarde
Apenas obtengo el valor para mirarte a los ojos
Y no ver en ellos ese amor que mi alma implora.

Este silencio, esta impotencia me quema,
Hay tantas cosas que diría, tantos impulsos que seguiría
Y aquí me tienes inmóvil esperando tu señal
Esa que haga lanzarme a tus brazos y besarte.

Pero ni siquiera puedo mirarte un segundo,
Es estúpido que sueñe con probar la miel de tu boca.
Me iré a morar de nuevo a mis tristes sueños
Tal vez allí no exista pena ni corazones rotos.

Tantas veces supliqué a los cielos
Tener el valor suficiente para ganar tu amor
Y ahora, sin fuerzas ni ánimos no sé qué hacer.
Te siento tan cerca y no es verdad. Sé que nunca volverás.

Tanto Te Amé...




Nunca entendí cómo llegué a amarte tanto, jamás he llegado a comprender la razón de aquella obsesión sin razón. Era algo más fuerte que yo, más fuerte que un simple deseo, te necesitaba como el cielo a los pájaros. Cómo el día a la noche, pero cómo la Luna te mostrabas ante mi tan cercana pero tan inalcanzable que sólo podía soñarte. Me hacías daño, por eso nunca entendí cómo llegué a amarte tanto.

He soñado miles de veces en dormir y despertar a tu lado. De amanecer en tu nuca, abrir los ojos en tus pechos y bostezar en tu sexo. Desayunar en tu piel las caricias de tu aliento, alimentarme con mi amor hacia ti, con tu indiferencia hacia mí. Quiero vivir en ti tanto tiempo que me dejes recorrer cada centímetro de tu cuerpo, que olvides mi ser, que dejes de sentir mi alma porque ya sea parte de la tuya. He soñado miles de veces en dormir y despertar a tu lado.

He derramado demasiadas lágrimas saladas, tantas que hoy me hundo en las arenas movedizas que se formaron a mis pies. He llorado por ti más que el resto de ánimas vivientes, llorado más que sonrisas dibujadas en mi rostro cuando despertaba la madrugada. Te sufrí cuál clavel que, inerte e inmóvil, siente y muere cuando esa flor es arrancada para acabar en tu pecho, sin ser yo quién recibiese la sonrisa cómplice de tu boca. He derramado demasiadas lágrimas...

Me prometí tantas veces no amarte más, que perdió su significado, igual que perdió su significado el amarte de esta forma. He querido tantas veces despertar en tu boca que ya ni siquiera recuerdo el día que te empecé a amar. Este dolor se coló en mi cuerpo y mutó mi sonrisa en indiferencia, más tarde en tristeza, igual que la rosa roja injertada en un rosal blanco en la primavera próxima será rosa. Cual sueño se torna en pesadilla, y es que me prometí tantas veces no amarte más.

Tanto te amé, que tú jamás me correspondiste: mi amor era suficiente para los dos...

Tocar El Cielo con Mis Dedos


Letra y Música: Aldebarán. Imágenes: RockStar.

El Lago



En el más absoluto silencio de su alma
Sólo podía escuchar las leves gotas
Morir y renacer en el agua de aquel lago.
Aquel milagro de la muerte hecha vida.
De la vida efímera de una lágrima inerte.

Por instantes su alma suplicaba ser agua.
Morir para renacer en otra vida,
Tal vez mejor, tal vez peor.
Pero revivir, siendo parte de la magestuosidad
Del pequeño lago, universo en sí mismo.

Si su alma quería ser agua: su corazón
Ansiaba ser el reflejo de la Luna cristalina.
Ser el espejo dónde ésta verse; dónde sentirse.

Todo su cuerpo, anhelaba formar parte del lago,
¿Acaso no era el lago su sueño?
¿Acaso no esperaba todas las noches en su habitación,
Que al amanecer estuviera húmedo y mojado?
Aquel pequeño lago era todo lo que tenía,
Y, a la par, no le pertenecía.

Su vida era tan triste como esas gotas
Guiadas por el frío viento del invierno
Que van a parar al césped, dónde morirán,
Como sus hermanas, pero ellas dejarán de ser agua.

Él soñaba con ser esa gota de vapor,
Que desde muy lejos ascenderá al cielo,
Para condensarse, y desde allí caer a la Tierra,
En forma de llovizna, en forma de niebla.
Ir a parar a ese lago, ser parte del todo
Y no ser nada.

Si esta fría noche pudiera tener su deseo,
Si este frío invierno cesara un segundo,
Yo sería agua, sería esa gota de agua
Que no renacerá, que no será hierba,
Aquella que jamás volará sobre el cielo;
Ni siquiera seré el reflejo de la Luna.

Si pudiera esta noche sería la gota de agua,
Que volará para morir en tus labios,
Para dormir en tus pechos, y calmar mi frío
Con el calor de tu corazón.

Junto a Tu Edén


Siento como he perdido
La dulzura de las manos que ayer bese
Vierte sal en mis heridas
Rompe el sueño si hoy perdura mi voz en ti
Y sácame...ya de aquí

Que la noche se hace eterna
Y la luna me habla de oscuridad.
Acuérdate que te di mi voz...
En aquel rincón lejos del viento Sur
Que hoy me ha hecho recordar
...lo que ayer perdí

Cuantas veces he ignorado
La doctrina de los años junto a tu edén
Si me hechizas a intervalos
Toco el cielo con las manos....
Y luego caer...
Aléjate ya de mi....

Que la noche se hace eterna
Y la luna me habla de oscuridad.
Acuérdate que te di mi voz...
En aquel rincón lejos del viento Sur
Que hoy me ha hecho recordar
...lo que ayer perdí.



Letra y Música: Fernadno Pleite