Morir en Tu Aliento


Tuvimos un amor imposible,
Aunque, aún hoy dudo si tuvimos un amor,
Dudo de si fuimos algo. Tú y yo.
De si significamos algo en nuestras vidas.

Fue tanto amor no correspondido,
Tanto dolor en mi corazón, heridas imborrables,
Que me impedirán amar volver a amar,
Volver a sentir de nuevo, lo que sea,
Sin importar si es dolor, o amor.

Y, sé, que no te volveré a ver,
Habrán quedado tantas cosas por decirnos,
Miradas incompletas, que tal vez nunca existieron
Pero, siempre estuvieron en mi alma.

Ahora sólo me queda el recuerdo, triste recuerdo,
Sólo tengo el viento que me susurra tu nombre
Los sueños que me hacen ver momentos jamás vividos
Que me hacen sufrir más que estando despierto.

Ahora sólo queda maldecir el día que te vi,
El momento en que tus ojos se cruzaron con los míos.
El instante cuando me enamoré, y tú no.
Sólo queda morir en silencio, en soledad.

Ser viento, y ser libre… y volar
Hasta tu pelo, para acariciarte la cara,
Besar tus labios, y morir en tu aliento.

Junto a Tu Edén


Siento como he perdido
La dulzura de las manos que ayer bese
Vierte sal en mis heridas
Rompe el sueño si hoy perdura mi voz en ti
Y sácame...ya de aquí

Que la noche se hace eterna
Y la luna me habla de oscuridad.
Acuérdate que te di mi voz...
En aquel rincón lejos del viento Sur
Que hoy me ha hecho recordar
...lo que ayer perdí

Cuantas veces he ignorado
La doctrina de los años junto a tu edén
Si me hechizas a intervalos
Toco el cielo con las manos....
Y luego caer...
Aléjate ya de mi....

Que la noche se hace eterna
Y la luna me habla de oscuridad.
Acuérdate que te di mi voz...
En aquel rincón lejos del viento Sur
Que hoy me ha hecho recordar
...lo que ayer perdí.



Letra y Música: Fernadno Pleite

Desaparecí por Ti

El día que desaparecí, cerré los ojos.
No hubo lágrimas en mi mirada,
Ni llantos en el corazón fáciles de ver…
En aquel momento me derrumbé,
Pero, nadie lo sintió. Nadie lo escuchó.

Aquellos instantes de dolor no eran nada,
Más sufrí estando lejos de ti,
Era imposible soportarlo otro día más.
El amanecer, el atardecer… Sin dormir
Todo era demasiado, debía romper con todo.

Aquí no tenía nada, y tú estabas allí.
Desaparecí para encontrarte, para protegerte,
Sabía que estabas mal, y lejos no ayudaría.
Quería, necesitaba, ser tu aliento, tu fuerza.
Ser para ti, lo que tú eres para mí:
Esa razón por la que luchar.

Me acerqué a la orilla de ese mar que nos separa;
La razón, se rió de mí, quiso hacerme dudar…
Pero, mi corazón, es fiel. He de llegar hasta dónde estés.
Seré tu alimento, seré tu abrigo, seré tuyo,
Sin pedir nada a cambio, sólo una sonrisa, una leve sonrisa…

En ese momento, con tu sonrisa en mi imaginación
Cómo el motor de mi vida,
Cumpliendo con mí sino, con mi alma
Me lancé a por ti en este mar a salvarte.

No podría aventurar el tiempo pasado;
Quizás días, meses, años o segundos…
Sólo sé que fue duro, pero un solo deseo: Llegar.

Desfallecido, la razón me abandonó
Las fuerzas se quedaban entre las frías gotas,
La imaginación exhausta dejó de mostrarme tu sonrisa.
No importaba, una orilla se dibujaba en el horizonte.
Con una sonrisa y no la de mi imaginación…

Había llegado, estabas allí, y yo junto a ti.